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Hipnosis y Perinatalidad

 

El pasado mes de septiembre tuve la oportunidad de facilitar mi clase “Hipnosis como herramienta transversal en el período perinatal” en el seminario sobre Psicología del Posparto que ofrece cada año el Instituto Europeo de Salud Mental Perinatal. En este artículo intentaré hacer un pequeño resumen de aquello que considero más relevante.

 

Lo primero que me resulta fundamental es comprender la Hipnosis, qué es y qué no es. Para empezar, yo ya la he referenciado como una herramienta (algo que te sirve para conseguir algo) aunque puede ser entendida desde otras perspectivas.

 

Históricamente, tenemos a Mesmer con su magnetismo animal que hacía depender la cura a su poder de magnetizar y desmagnetizar el fluido universal de las personas y cosas; después De Chastener acoge la vertiente de magnetizar cosas y observa las reacciones de quienes se acercaban a su árbol magnetizado siendo capaz de variar las reacciones de quien se magnetizaba hasta el momento (convulsiones) por otras conocidas hasta la fecha (ojos cerrados, letargia, cierta amnesia) basándose en un único caso: un trabajador suyo asmático. Posteriormente, Braid en su obra “Neurypnology: or the Rationale of Nervous Sleep” habla por primera vez de Hipnosis, pero la causa la atribuye al cansancio de los músculos del ojo, algo mucho más cercano a su especialidad de Oftalmología que el fluido de Mesmer. Charcot también lo llevó a su objeto de estudio (la Histeria o útero errante) montando verdaderos espectáculos en sus clases de los jueves con sus alumnos hipnotizando a las pacientes. En una línea menos escandalosa, Janet encontró la manera de llegar a ese trauma disociado y curarlo y Erickson de salvar las técnicas físicas de hipnosis por otras más conversacionales cuando él también estaba viendo mermadas sus capacidades físicas a consecuencia de la Polio.

 

Todos estos autores, que adaptaron la concepción de la hipnosis a aquello que les convenía, trascendieron a lo que conocemos hoy por hipnosis, arrojando un poco de luz, pero también bastante de mitología:

 

1-      Voy a perder el control, harán conmigo lo que quieran, me leerán la mente. La sensación subjetiva es de automatismo, como cuando vas conduciendo y a cierto punto ni sabes cómo has llegado hasta ahí, pero claramente tú conduces, has cambiado tú de marchas y querías llegar hasta ahí. Todo lo que se hace es por tu voluntad, si no te gusta tienes todo el control para no hacerlo.

 

2-      Hipnosis igual a sueño y relajación. Ni siquiera entre medias de las dos. No existen cambios significativos en la actividad cerebral para afirmar que una persona no sigue en estado vigil durante la hipnosis. Como la hipnosis es una herramienta que ayuda a otras técnicas a conseguir sus objetivos, sólo será relajación si ese es su objetivo, si no, no.

 

3-      Me puedo quedar en trance y volverme loco. Nadie se ha quedado en trance excepto en alguna película, aunque tenga óscar. La hipnosis es un proceso activo e interno de la persona, es decir, ocurrirá independientemente de quien esté fuera siempre y cuando la persona quiera, por eso muchos autores la llaman directamente autohipnosis.

 

4-      Gracias a la hipnosis conseguiré cosas que sin ella no podría. Rafa Nadal y Carolina Marín ganan torneos porque entrenan y tienen capacidad para ello. Además, hacen hipnosis y desarrollan todo su potencial con los objetivos que se marquen. Si dejaran de entrenar, dejarían de ganar torneos.

 

5-      Puedo regresar a recuerdos olvidados y vidas pasadas. La limitación de la ciencia me hace decir aquí que no hay vidas pasadas y que la hipnosis no es considerada como una herramienta válida en un juicio, por ejemplo, para recordar más y mejor porque sólo hace que tengas mayor convicción y tal vez sea en un falso recuerdo.

 

6-      A mí no me van a hipnotizar, es para mentes débiles. Efectivamente, la hipnosis depende de cada persona y su voluntad, pero es un proceso natural que se produce en todas las personas. Más aún, cuanto más se entrene más sencillo y cuanta más capacidad para la abstracción mayor facilidad para acompasarse a las técnicas frecuentes.

 

7-      La hipnosis no existe, la persona finge por complacer. La actividad cerebral de una persona en un tratamiento acompañado por hipnosis es “como si” existiera realmente el objeto o actividad que se le sugiere (por ejemplo –tocar el piano-), no así en aquellas personas que simplemente lo imaginan o que creen estar bajo hipnosis, pero en realidad no lo están.

 

Actualmente, en España, la Hipnosis ha sido cuestionada como Pseudoterapia calificada de potencial riesgo sectáreo por un documento del Observatorio contra las Pseudociencias, Pseudoterapias, Intrusismo y Sectas Sanitarias atendiendo muy probablemente a todas estas falsas creencias y no a la ciencia que avala la Hipnosis como herramienta coadyuvante eficaz en tratamientos de Ansiedad o Dolor crónico, por ejemplo.

 

Esto y más, lógicamente, lleva a confundir a los profesionales y pensar que no es una técnica autorizada y que no se puede desarrollar en sistemas públicos como hospitales y centros de salud. Afortunadamente, asociaciones, autores y colegio de psicólogos arrojaron luz basándose en evidencia y ley para intentar salvar toda esta desinformación.

 

Quiero pensar que la próxima vez que un grupo de personas que utilicen un tratamiento farmacológico eficaz y bien establecido con fines lúdicos o esotéricos y consigan dichos objetivos, las autoridades competentes seguirán restringiendo su uso a la prescripción facultativa y llevando a la ilegalidad el resto de usos como hasta ahora y no generalizarán y lo tildarán de pseudoterapia por esa razón como le está pasando a la Hipnosis.

 

Otra cosa es determinar quién es ese personal facultativo o… si es que no está facultado. Así que, por favor, si eres profesional y te interesa esta herramienta, utilízala cuando sepas trabajar el objetivo sin ella (tabaquismo, hablar en público, dolor y gestión emocional en el parto…) y si estás buscando un tratamiento con hipnosis la recomendación es que te asegures que esa persona que te va a tratar tiene formación en el tratamiento que buscas y que indagues en dónde consiguió la formación en hipnosis.

 

En cuanto a qué es la Hipnosis también hay bastante lío, tenemos esta definición oficial de la APA y esta otra de la AAHEA por ejemplo. Para mí, siguiendo a ambas, la hipnosis es un contexto subjetivo vivido como alterado, generalmente en consonancia con lo establecido como hipnosis en cuanto a sensaciones percibidas, comportamientos, etc. En ese contexto la persona se muestra más sugestionable y con la atención más focalizada y menos periférica.

 

Existen rituales para alcanzar ese contexto hipnótico, como existen rituales para alcanzar otros procesos fisiológicos (orgasmo, sueño, saciedad…) y también psicológicos (deseo, relajación, concentración…). En todos es la persona la que los pone en marcha y los consigue, solo que a veces, apetece o nos parece necesitar de alguien más que acompañe, aunque no haga falta.

 

Estos rituales hipnóticos se pueden resumir en:

 

1-      Inducción: sugestiones externas o internas que activan ese cambio subjetivo.

 

2-      Profundización: estabilizar ese cambio con más sugestiones o más específicas acorde a lo establecido con “profundizar”.

 

3-      Intervención: aquí se aplica el tratamiento para el objetivo.

 

4-      De-inducción: reorientación, lo que clásicamente se llama “salida”.

 

Tengo que decir que esto está muy bien para explicar, pero que no siempre es así.

 

Mi experiencia con la hipnosis data de algunos años: desde el más puro escepticismo, pasando por la vivencia personal y ejercicio profesional, hasta encontrarme de bruces en un contexto hipnótico brutal, fuera de este esquema, absolutamente necesario, súper cotidiano y muy poco explicitado como tal. Estoy hablando de un parto. Recapitulemos:

 

Proceso interno que se da independientemente de quien esté fuera, aunque a veces apetezca estar con alguien; alta sugestionabilidad; contexto alterado en cuanto a sensaciones y comportamientos; y atención focalizada y poco periférica. Esto es hipnosis y es también lo que se vivencia en un parto, idéntico.

 

Aquellas mujeres que han pasado por el trabajo de parto (también aquellas que han tenido un parto vaginal o cesáreas no programadas) han podido sentir esta experiencia coincidiendo muchas de ellas en: dolor, distorsión del tiempo, sensación de amor, plenitud, frustración, miedo a morir, poder, ira… dependiendo del contexto externo que les haya acompañado en este proceso antes de llegar, digámoslo aséptica y ridículamente, a su objetivo, que es su bebé.

 

No hace falta inducir (al menos psicológicamente), ni profundizar, ni intervenir ni de-inducir. Este evento hipnótico sucede para que pueda suceder el evento físico de parir y nacer. Lo importante aquí es permitir que la mujer lo vivencie entendiendo cuánto de sugestionable es una persona en un estado hipnótico (en este caso siempre la mujer) y de cómo esas sugestiones o acciones pueden hacer que, si no las considera oportunas racional o irracionalmente, ejerciendo su voluntad y control romperá con ese estado y, en consecuencia, con el avance del propio trabajo de parto.

 

Lo mismo sucede en los quirófanos que se aplica Hipnosis en lugar de anestesia química, solo que ahí todos los profesionales le han puesto ya ese nombre de Hipnosis, están formados y saben lo que se juegan si no se mantiene ese estado hipnótico durante toda la cirugía.

 

Esto nos hace pensar que ya hay profesionales trabajando con hipnosis en hospitales españoles financiados por lo público, sin saberlo y sin formación ¿verdad? No me entretendré tampoco demasiado en los paquetes hipnoparto de ayuda estándar a mujeres o profesionales donde se lee un texto sin tener porqué saber demasiado ni de hipnosis ni de parto, más allá de lo educativo básico.

 

Pero decía en el título que la hipnosis es una herramienta transversal en el período perinatal. Quiero decir con ello que además de ser un conocimiento útil para acompañar a la mujer, su bebé y familia desde disciplinas como la matronería, ginecología, obstetricia, psicología, psiquiatría, fisioterapia, pediatría, asesoría de lactancia… también lo es, por supuesto, más allá del parto.

 

Todo aquel tratamiento con hipnosis como coadyuvante relacionado con dolor o ansiedad en alguna de sus variables estará avalado por la evidencia científica de manera más o menos directa: dolor en la lactancia, cicatrices posparto, estrés postraumático, ansiedad en la beta-espera, fobias… pero también muy interesante en todo aquello que la profesional ya sepa acompañar pero esté interesada en mejorar la adherencia al tratamiento, acortar periodos y proporcionar a la mujer o familia mayor sensación de control y bienestar durante el mismo.

 

Como conclusión, conocer la Hipnosis y desarrollarla sin miedo y con formación entre profesionales lleva también a la confianza y al reconocimiento de patrones en sí mismas en las personas usuarias de estos contextos hipnóticos, empoderándolas y previniendo praxis non gratas o incluso de violencia obstétrica, por ejemplo.

 

No le echemos culpa a las películas o programas de la tele de la mala fama de la hipnosis, también hay muchas series de médicos que hacen cosas inverosímiles y todo el mundo tiene acceso a información veraz sobre esas técnicas hoy día si las quiere. Hagámonos cargo de la responsabilidad que nos corresponde como profesionales y gracias por esta labor a aquellas personas que ya lo están haciendo desde hace años.

 

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Zuriñe Serradilla Hernáez

Psicóloga sanitaria Col. O-03322

Asesora de Lactancia

Doula

mamacreciente@protonmail.com

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